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Se cuecen los huevos y, una vez cocidos y fríos, se
separan las claras de las yemas. Las claras, se pican en trozos pequeños y
las yemas, se deshacen con un tenedor. A las yemas se les va incorporando el
aceite crudo batiendo constantemente hasta conseguir una papilla. Para que
el final no sea tan pegajoso debemos añadir un chatito de vino blanco. Los
limones se pelan y se cortan en rodajas muy finas. La carne, después de
estar sazonada con sal, se pone a asar en una parrilla utilizando como brasa
la del sarmiento. Cuando ya está asada, en caliente, se corta en trozos
pequeños que se recogen en una gran fuente. Sobre la carne se añaden ¡por
este orden!: los ajos bien machacados, las rodajas de limón, los trozos de
las claras de huevo y finalmente, la papilla hecha con las yemas, el aceite
y el vino. Es importante mezclar muy bien todos los ingredientes, solo así
conseguiremos que queden bien adheridos a la carne. |