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El pan se desmenuza y se pone en remojo. El tocino se
pica, así como la cebolla. En una sartén grande, se pone a fuego suave todo
el tocino picado, dejando que se derrita y dándole vueltas con frecuencia.
Se echa luego la cebolla y se mantiene a fuego suave durante 20 minutos,
removiendo de vez en cuando para que no se tueste. El pan se escurre y se
agrega, así como el aceite, que deberá estar crudo, y el pimentón. Se
remueve bien, se prueba de sal y se agrega el anís. A partir de ese momento,
hay que remo ver casi constantemente hasta que todos los ingredientes se
liguen y quede una pasta homogénea. Se prepara la tripa de vaca para embutir
y, con el relleno ya reposado, se van formando los embutidos y atándolos.
Una vez hechos, se dejan orear colgados en un lugar seco y templado. Al cabo
de unos 20 días o un mes, se aplastan un poco y ya quedan listos para
tomarlos, fritos con manteca de cerdo y troceados. Deben conservarse, como
muchos otros embutidos, colgados en un lugar seco |