El Maillo

"La Siega"

Los niños y jóvenes aprenden todos los secretos de la siega de manos de las personas mayores en El Maíllo 

    Con el fin de recuperar la tradición de la siega, la acarrea, la trilla, la limpia y las mieses, y sobre todo que los más pequeños vean un oficio que sus abuelos realizaron y que ellos no han conocido, El Maíllo comenzó el 30 de Julio  a recordar las faenas del campo con la siega, gracias al entusiasmo de un grupo de vecinos y la colaboración especial de la asociación Peña Grande, el párroco y el Ayuntamiento. Un acto en el que se volcaron hombres y mujeres y que fue seguido por numerosos niños. 

La Siega    La Acarrea    La Caldereta y la Trilla    Juntar la parva    La limpia   

    La siega, la acarrea, el trillo y  la limpia, son algunas de las tradiciones perdidas de El Maíllo que gracias a la iniciativa de la asociación de mayores Peña Grande y la colaboración del Ayuntamiento volverán a la vida tras 25 años perdidas en el olvido.

    La primera en recobrar vida en pleno siglo XXI fue la gran fiesta de la siega. Una tradición que concentró ayer a más de un centenar de vecinos de El Maíllo con el objeto de rememorar una fiesta a la viaja usanza.

    Como dicta la tradición, los más madrugadores fueron los propios agricultores que con la hoz en la mano y sombrero de paja en la cabeza se desplazaron a sus tierras para segar las eras del paraje de La Noria.

    Tras dos horas de intenso trabajo, las mujeres y los más mayores cargaron los coches de sillas y sombrillas para degustar un sabroso almuerzo de patatas meneas al puro estilo serrano.

    Y para amenizar la jornada, los más pequeños, apiñados en un viejo remolque, se desplazaron desde la Plaza Mayor hasta las eras con el afán de sumarse a una fiesta que tan solo conocían de oídas y a través de las sabias batallitas de sus abuelos.

    El primer trabajo para poder cosechar el centeno comenzaba en el mes de Marzo, la tierra era arada. Esta primera labor se denominaba ralbar la tierra. En el mes de Mayo se volvía a pasar el arado, bimar la tierra. En Septiembre se abonaba y se sembraba el centeno. La cosecha se recogía en Julio del año siguiente; entonces se dejaba en barbecho comenzando de nuevo a arar en Marzo o en el mismo mes de Marzo se sembraba de patatas para resembrar en Septiembre con centeno. Dentro de la cultura en torno al centeno hay que reseñar que el Domingo de Ramos se llevaba uno de los ramos a la tierra para proteger la cosecha.