|
Hola, os quiero contar un poco lo que era antes, hace ya más de cincuenta años, el día de San Blas en el pueblo. Por la mañana, iba todo el mundo a misa y cada uno llevaba su cinta de raso, la gargantilla, y se colgaban en el santo, cada uno donde podía, en los brazos del santo, en el gorro…
El santo tenía unos mayordomos, que se ocupaban de servir sus necesidades durante todo el año; y este día llevaban un bollo maimón, para ofrecer. El cual, al terminar la misa, se subastaba en el portalito de la iglesia, y el que más pujara se lo llevaba y se lo comía en su casa con sus familiares y amigos.
Por la tarde, había un gran baile, también en el portalito, y este día las mujeres teníamos el privilegio de sacar a los chicos a bailar. Por un día, nos dejaban mandar a nosotras, pero solo mientras duraba el baile del portalito. Después cuando el baile continuaba en el salón de baile, ya cambiaba otra vez la historia, y volvían a mandar ellos. Pasábamos una tarde muy bonita y muy divertida, no solo para los jóvenes, si no también los mayores, que disfrutaban de ir a ver el baile, por que los demás días el baile era en el salón.El día de San Blas, día para recordarlo siempre.
Fdo: Florinda Sánchez Hernández |