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El Maillo " |
Por lo que respecta a Las Cuevas del Pinalejo la leyenda ha suplantado a la historia. Cuentan las gentes del lugar que por aquellos contornos anduvieron los moros de correrías y en aquellas oquedades dejaron escondido un tesoro. El relato concreta incluso en qué consistía éste: en un becerro de oro, al que nadie ha sido capaz de llegar porque en el interior de la cueva existe un lago que impide seguir internándose por las galerías subterráneas. Se firma que Las Cuevas deben tener una salida por la parte opuesta, en donde se encuentra al pueblo de Monsagro.
La realidad, empero, es mucho más prosaica. Según nos han explicado unas personas que se aventuraron hace tiempo a entrar en la cueva (hace muchos años que nadie ha sentido interés en investigar sus entrañas), el acceso a la misma comienza siendo sencillo, hasta el punto de poderse caminar erguido. Pero muy pronto el camino, siempre ascendente, empieza agostarse y su techo a inclinarse, de modo que es preciso avanzar encorvado, luego en cuclillas y finalmente a gatas. Y de pronto se desemboca en un amplio salón, al que no es posible entrar por que del suelo se interrumpe: todo él es un pozo o estanque de unos cuatro metros de profundidad. El agua que se filtra en la montaña llega allá por un pequeño canalillo. Pasado este enorme foso, que por sus características es evidentemente obra humana, el camino o se divide en diversos ramales, de difícil acceso y casi todos obstruidos por derrumbes o cegados con piedras.
El agustino Padre Morán en su Reseña historio artística de la provincia de Salamanca 1946, pag. 29 desbroza el campo para dejarnos la realidad histórica de este lugar: " siguiente nuestra carretera entramos en El Maíllo , y apartándonos un poco podemos visitar su famosa cueva, que no es mas que una mina explotada en tempo de Roma, a juzgar por las lucernas allí encontrada: el Médico del pueblo tiene algunas y en nuestra colección hay otra ". cinco kilómetros más allá, en el Cabaco, comienzan las cávense, enormes excavaciones que se extienden durante casi seis kilómetros, por medio de ancho que el citado P. moran considera explotaciones romanas para la obtención e magnesio, empleado en la fabricación del vidrio. Descubre además, mineros romanos. uno de estos poblados se halla en el límite con El Maillo por la carretera que conduce a la Peña de Francia. Volviendo a Las Cuevas del Pinalejo, a la orilla del regato que corre por la ladera en que tienen su entrada existen restos de un poblado, del que se han encontrado pequeñas piedras de moniolo, de 60 cms. de diámetro, monedas y restos de vasijas y de otros objetos.