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El Maillo
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Cuando yo era joven, no teníamos agua en casa, teníamos que ir a buscarla a la fuente del arrabal. Y allí era donde las mozas se encontraban el novio. Entonces los novios tenían que andar a escondidas, no había la libertad que hay ahora, esto si que ha cambiado de entonces a ahora. Nos poníamos de acuerdo a la hora en que íbamos a ir a la fuente para pasar un rato juntos.
Cuando la cosa ya estaba un poco más formalizada, el mozo pedía permiso al padre de la novia, y si se lo daba, el mozo ya bajaba a buscarla los domingos para ir al baile, y si no se lo daba, solo se juntaban en el baile.
Cuando se tallaban los quintos, en el ayuntamiento hacían mucha fiesta, con tamboril y gaita tocando por todo el pueblo. Y en las casas donde había mozas, se paraban los mozos a cantar. Había padres que no les gustaba que se pararan a cantar a su puerta, pero otros, cuando los oían cogían un chorizo, la navaja y la bota de vino y salían a la calle. Comían, bebían dos tragos de la bota y pasaban un rato con ellos, y todos tan contentos.
Cuando se iban a la mili, se hacía lo mismo, los jóvenes iban a cantar a la puerta de la novia.
La moza no podía entrar en casa del novio hasta que no se casaba. Cuando se iban a casar, no había invitaciones, iban los novios a invitar a todos de casa en casa. Para la boda se celebraban dos días de boda. El segundo día, la tornaboda, era muy divertido, se le hacían muchas bromas a los novios.
Pero después de la boda, las mujeres ya no podían ir al baile. Los hombres iban a la taberna y las mujeres se quedaban en casa.
Cuando se quedaban embarazadas, el embarazo se ocultaba todo el tiempo que se podía, ni se iba al médico como ahora, los niños nacían en casa. Y mientras la mujer estaba embarazada, tampoco podía ir a misa, por que se decía que le hacían carañas los santos.
Y una vez que nacía el niño, la madre no podía salir de casa hasta que se bautizaba el niño. Cuando pasaba la cuarentena, la madre iba a la iglesia a presentar al niño a la Virgen, y a partir de esa fecha, ya podían madre e hijo salir de casa.
Esta costumbre aparece muy representada en la misa del 2 de febrero de La Candelaria. Festividad celebrada por las mujeres de El Maillo, en la que se conmemora la salida a los cuarenta días de haber dado a luz de la Virgen para ir a la misa de parida a presentar al hijo. La misa es muy bonita. Se hace la procesión y se sueltan dos palomas. Y se canta la siguiente canción:
Fdo.: Cándida Hernández y Domitila García
| LA CANDELARIA Día de la Candelaria, el segundo de febrero, Salió a misa de parida, María Madre del Verbo. (Bis) Cuarenta días, Señora, Estuviste recogida, En el portal de Belén Guardando la ley divina. Retírense las mujeres Y dejen el paso franco Que sale a ofrecer María Con su niñito en los brazos. (Bis) A ofrecer sale María Con su querido Jesús. Y para ofrecer le lleva Dos tórtolas y una luz. (Bis) Dos tórtolas o palomas Como pobre le ofreciste, Que por ser madre de Dios Dos corderos no tuviste. (Bis) ¿Quién es aquel sacerdote Que está en el altar mayor? Es el ministro de Cristo Para nuestra salvación. (Bis) Humíllate sacerdote, Como se humilló María, Recoge con devoción Aquella luz encendida. (Bis) Vuelve Virgen a tu trono, Donde estuviste primero Mira que es mucho volar, Desde tu trono hasta el suelo. (Bis) |